En la comunicación política estratégica, el lenguaje no es inocente. El término “relanzamiento” proviene del marketing comercial e implica reintroducir un producto con un nuevo empaque o narrativa para atraer a los consumidores. Sin embargo, un partido político no es una marca comercial; representa visiones de país, valores y causas colectivas. Los ciudadanos no son clientes, sino militantes y partícipes de un proyecto democrático. Al adoptar la semántica del mercado, el PAN puede perder su esencia: la generación de valor público, la creación de confianza y la movilización en un contexto donde el 64% de la población desconfía de las instituciones, según el Barómetro de Edelman 2025.
El concepto de “relanzamiento” sugiere superficialidad, en contraste con la necesidad del PAN de una renovación genuina. Adversarios como Morena han aprovechado esto, descalificando el cambio como un simple maquillaje que no aborda las causas profundas del desgaste. Tal como señala George Lakoff, las palabras establecen marcos narrativos que moldean la percepción pública. El lenguaje del PAN refleja una visión de sí mismo como un producto que necesita ser repintado, no como una institución en proceso de transformación.
La narrativa del relanzamiento
Durante su presentación, el líder nacional Jorge Romero acompañó el nuevo logotipo con un video que utiliza inteligencia artificial para recrear figuras históricas como Manuel Gómez Morín, “El Maquío” y Luis H. Álvarez. Con un recurrente “No se rindan”, el video apela a un pasado glorioso, a un presente de resistencia contra “la destrucción” de Morena y la 4T, y a un futuro esperanzador donde una nueva generación retoma la bandera panista. Esta narrativa heroica pretende convertir la frustración social en un llamado a la valentía.
El video está diseñado para resonar con el orgullo de los militantes tradicionales. No obstante, su efecto es limitado: reafirma la identidad de los ya convencidos, pero no expande la base social. En un contexto donde Morena goza de un 65% de aprobación (Encuesta Enkoll, octubre 2025), el PAN no puede permitirse hablar únicamente a su base. Debe atraer a los desencantados, a las clases medias urbanas y a los jóvenes que no se sienten representados por la política convencional. El “no se rindan” es un poderoso ancla emocional, pero si no se ancla en la realidad social, se convierte en nostalgia.
El desafío no es solo narrativo, sino estructural. Los mismos rostros de los últimos 15 años dominaron el evento, lo que contradice la idea de un “pase de estafeta generacional”. Además, las resistencias de liderazgos locales, sobre todo en la definición de candidaturas, podrían obstaculizar la apertura prometida por Romero. La narrativa tiene potencial, pero requiere acciones concretas para evitar que se convierta en un ejercicio meramente retórico.
El camino hacia una verdadera renovación
Más que un relanzamiento, el PAN necesita un proceso de renovación que reconstruya su legitimidad desde la humildad, la empatía y el compromiso genuino. En comunicación política, la confianza se fundamenta de abajo hacia arriba, no al contrario, como hizo el PAN en su reciente evento. Por tanto, este proceso debería incluir al menos tres etapas fundamentales:
1. Escucha e introspección
Antes de un nuevo logotipo o un video emocional, el PAN debió iniciar con una campaña de escucha ciudadana. Debió recorrer el país, realizar foros digitales y presenciales, y preguntar: ¿qué esperan los ciudadanos del PAN? ¿Qué errores nos señalan? En República Dominicana, colaboré con un partido que enfrentaba desafíos semejantes; sus líderes salieron a las calles, escucharon las quejas y recolectaron ideas, generando así una narrativa comunal con impacto. Este paso, que el PAN omitió, podría haber cultivado legitimidad desde la humildad y reposicionado al partido como una fuerza capaz de autorreflexionarse y no solo criticar a Morena.
2. Resignificación del legado
El PAN posee un capital simbólico singular: surgió como un movimiento ciudadano contra el autoritarismo del PRI, tal como lo indicó Romero en su discurso. Sin embargo, este legado debe reinterpretarse frente a los retos de 2025: desigualdad, violencia, corrupción y desconfianza. Como señala Marshall Ganz, los movimientos exitosos conectan el pasado con el futuro a través de un propósito compartido y de narrativas inspiradoras. El video del relanzamiento apela a archivos históricos, pero no redefine el propósito del PAN. ¿Qué significa ser panista hoy? Sin respuestas, el partido podría quedar atrapado en el pasado.
3. Co-construcción narrativa
Jorge Romero anunció una apertura a militantes, jóvenes y ciudadanos independientes para co-crear la nueva narrativa del PAN. La ejecución es clave. La credibilidad se multiplica cuando los ciudadanos adoptan la narrativa como propia. El PAN debe dar voz a quienes se sienten ignorados: comunidades marginadas, jóvenes desilusionados y clases medias afectadas por la inflación. No solo debe recrear héroes con inteligencia artificial, sino amplificar historias reales de ciudadanos que encarnen sus valores. Una narrativa co-construida no solo legitima, sino que moviliza. ¿Tendrá el PAN la capacidad de inspirar y movilizar?
La trampa de la política como consumo
La estrategia del PAN se complica en su intento de llegar a los jóvenes. Romero mencionó rifas de iPhones 17 como un gancho para captar su atención, un gesto que refleja una confusión estructural. Como se explicó inicialmente, un partido no puede funcionar como una marca que atrae a través de incentivos materiales; los partidos políticos encarnan características de una causa que se convoca desde un propósito. Como decía Hannah Arendt, el poder político surge de la acción colectiva, no de la transacción. Regalar smartphones puede atraer momentáneamente, pero no genera convicciones duraderas. En política, lo que parece barato a menudo termina saliendo más caro.
Este error se relaciona con la problemática inicial del “relanzamiento”. Al pensar en un partido como una marca, su enfoque se limita a promociones y no a causas. Estoy seguro de que Jorge Romero puede descubrir cuáles son las inquietudes de los jóvenes para invitarlos a un propósito inspirador.