Cuando se trata de alianzas políticas inusuales, la colaboración entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la líder de izquierda de México, Claudia Sheinbaum, es una de las más sorprendentes.
A pesar de tener ideologías políticas antagonistas—el enfoque “América Primero” de Trump se fundamenta en el nativismo estadounidense, mientras que la “Cuarta Transformación” de Sheinbaum se basa en el estatismo y el humanismo—ambos han establecido una peculiar relación de trabajo.
Trump ha elogiado frecuentemente a Sheinbaum, describiéndola como “una mujer increíble”, mientras que ella dedica gran parte de su tiempo a cumplir con las crecientes expectativas de Washington.
Aunque aún no se han encontrado en persona, han tenido 14 conversaciones telefónicas, lo que indica la profundidad de su colaboración.
La química entre ambos quedó evidenciada durante la reciente visita del secretario de Estado, Marco Rubio, a Ciudad de México, un encuentro elaborado que estuvo lleno de sonrisas y sin discordias.
Ambos gobiernos se han comprometido a trabajar juntos para fortalecer la frontera, combatir a los cárteles y frenar el tráfico de fentanilo y armas.
El anuncio de cooperación en seguridad representa para Sheinbaum un triunfo político luego de un periodo de presiones constantes por parte de EE.UU. La declaración subraya el respeto a la soberanía y la integridad territorial de México, lo que evita posibles humillaciones al rechazar cualquier ataque unilateral estadounidense.
Si bien el acuerdo de seguridad podría no ser tan ambicioso como algunos anticipaban, establece una base diplomática efectiva para coordinar diversas agencias gubernamentales en Estados Unidos y México, lo cual es un avance positivo en la colaboración entre ambos países.