El transporte intermodal en México está atravesando un cambio significativo, impulsado por una estrategia de expansión ferroviaria que responde al aumento del consumo interno y al fenómeno del nearshoring. Durante el panel “Intermodal con visión de cliente”, organizado por AMTI y ConaLog, representantes de Ferromex y Canadian Pacific Kansas City (CPKC) expusieron las inversiones, capacidades y rutas que están transformando el mapa logístico del país y su conexión con América del Norte.
Ferromex: una red intermodal en tres frentes
Hoshi Jurado, AVP Intermodal en Grupo México Transportes (Ferromex), indicó que la red intermodal de la empresa se segmenta en tres áreas principales: marítimo, doméstico y transfronterizo (cross-border). En el ámbito marítimo, Ferromex opera desde los puertos de Manzanillo, Veracruz y Altamira, conectando con destinos clave como Guadalajara, Monterrey, Silao y el Valle de México. La ruta Manzanillo–Valle de México es la más activa en términos de volumen de consumo.
En el segmento doméstico, la red se organiza en tres corredores: Interpacífico, Internorte e Intersur. El Interpacífico conecta el Valle de México con Mexicali, pasando por Hermosillo, Ciudad Obregón y Mazatlán, y permite el cruce hacia Baja California en colaboración con Baja Ferries. El Internorte une Guadalajara, Pantaco y Monterrey, e incluye la terminal de Chihuahua, recién integrada a la red. El Intersur opera desde Coatzacoalcos, con conexiones hacia el centro y norte del país.
Inversiones estratégicas y expansión de capacidad
Ferromex está incorporando 500 contenedores nuevos anualmente durante al menos cinco años, con el fin de robustecer el servicio doméstico. Además, se están ampliando laderas en puntos estratégicos como Silao y Monterrey, lo que permitirá operar trenes de hasta tres kilómetros de longitud. Un proyecto destacado es la nueva terminal en Manzanillo, diseñada para facilitar el transbordo de contenedores marítimos y aliviar la presión en el puerto.
En el noroeste del país, las terminales de Culiacán y Ciudad Obregón han mostrado un crecimiento exponencial. Jurado afirmó que, en los últimos dos años, Culiacán ha tenido un crecimiento impresionante. A pesar de los desafíos de seguridad, el consumo no ha cesado y el intermodal se ha convertido en una solución tanto por costos como por seguridad y confiabilidad. En Obregón, el crecimiento ha sido impulsado por la operación de Constellation Brands, lo que ha motivado inversiones en la ampliación de la rampa intermodal existente.
Adriana Covarrubias, International Intermodal Sales Manager en CPKC, presentó la red ferroviaria de la empresa, la única en el continente que conecta México, Estados Unidos y Canadá a través de una sola línea. Esta red abarca más de 32,000 kilómetros y permite acceder a todos los mercados principales de Norteamérica, así como a más de 15 puertos y más de 30 instalaciones automotrices.
Uno de los hitos relevantes ha sido la finalización del segundo puente ferroviario en Laredo, que ha duplicado la capacidad de cruce entre México y Estados Unidos. Covarrubias explicó que, anteriormente, cruzaban un promedio de 25 a 30 trenes diarios por Laredo. Con el nuevo puente, el tren no se detiene en frontera, lo que permite ofrecer soluciones logísticas más ágiles.
Desde el puerto de Lázaro Cárdenas, CPKC brinda dos servicios intra-México: uno hacia el Valle de México (TIL, Pantaco, Cuautitlán) y otro hacia el norte (Monterrey, San Luis Potosí, Querétaro, Toluca), ambos con frecuencia diaria, de lunes a domingo.
Adicionalmente, la compañía ha desarrollado servicios intermodales premium como MMX (Mexico Midwest Express), que conecta San Luis Potosí con Chicago en solo 91 horas, Lázaro Cross Border, que une Lázaro Cárdenas con Houston (6 días), Dallas y Chicago (8 días) y SME (Southeast Mexico Express) en alianza con CSX, que permite llegar a Jacksonville, Florida, Alabama y otros destinos del este de EE. UU.
Infraestructura como habilitador de nuevos modelos logísticos
Estas inversiones no son eventos aislados ni simplemente reactividad, sino que son parte de una visión estratégica destinada a posicionar a México como un nodo logístico competitivo en América del Norte. El nearshoring ha acelerado la llegada de nuevas plantas manufactureras y centros de distribución, lo que incrementa la necesidad de contar con infraestructura ferroviaria moderna y flexible.
La expansión de la infraestructura ferroviaria no solo mejora la capacidad operativa, sino que habilita nuevos modelos logísticos. Desde el uso de contenedores como almacenamiento temporal hasta la posibilidad de establecer centros de distribución cercanos a rampas intermodales, el ecosistema intermodal mexicano se está sofisticando. En un entorno donde la velocidad, la trazabilidad y la sostenibilidad son cada vez más valoradas, estas inversiones representan una apuesta por el futuro, donde el ferrocarril no solo conecta puntos geográficos, sino que estructura cadenas de suministro más resilientes y eficientes.