
El Día de Nunca Rendirse, también denominado Never Give Up Day, se conmemora cada 18 de agosto desde el año 2019. Esta celebración fue impulsada por Alain Horoit, quien vivió una etapa de gran pérdida y, a partir de esa experiencia transformadora, decidió instaurar una jornada global que honrara la resiliencia.
El propósito del día es dar voz a quienes enfrentan batallas, ya sean individuales o colectivas, reconocer su determinación y ofrecer esperanza en momentos difíciles.
Este día internacional reúne a comunidades de numerosos países, todas unidas por el mismo mensaje: nunca renunciar a los sueños, sin importar cuán complicado sea el camino.

La idea de establecer el Día de Nunca Rendirse proviene de la vida de Alain Horoit, un hombre que tuvo que rehacerse tras enfrentar adversidades. Su trayectoria le valió el apodo de Mr. Never Give Up.
Durante su recorrido, se dio cuenta de que su mensaje podía ser de utilidad para otros y decidió convertirlo en un movimiento de alcance global. Lo que comenzó como una iniciativa personal se transformó rápidamente en una causa compartida que inspira a miles en distintas partes del mundo.
El año 2019 marcó el inicio oficial de esta celebración. En esa fecha se creó un espacio de homenaje para aquellos que, a pesar de las derrotas, mantienen viva su voluntad de seguir adelante. Esta conmemoración, más allá de su simbolismo, se relaciona con historias reales de superación y con un mensaje que supera barreras culturales y lingüísticas.

La selección de la fecha del 18 de agosto no fue resultado de un cálculo detallado, sino de una coincidencia. Este fue el día en que se llevó a cabo el primer evento, que tuvo lugar en un espacio abierto al público. No obstante, con el tiempo, han surgido coincidencias que han conferido un significado adicional a la celebración.
En ese mismo día de 2012, el atleta francés Philippe Croizon, quien carece de brazos y piernas, logró unir los cinco continentes nadando, convirtiéndose en un verdadero ejemplo de perseverancia. Además, el 18 de agosto de 1945, un periódico estadounidense publicó un poema titulado Never Give Up, el cual resonaba con la esencia de esta conmemoración. De manera adicional, la suma de las cifras de ese año (1+8+4+5) también da como resultado 18, un detalle que muchos ven como un símbolo adicional de coherencia.
Estas coincidencias han contribuido a fortalecer el espíritu de la celebración, aportando un valor histórico y poético a un día que busca resaltar la capacidad humana de levantarse ante la adversidad.

A pesar de que comenzó como una iniciativa pequeña, el Día de Nunca Rendirse ha crecido rápidamente. Hoy en día, se reconoce en diversas ciudades alrededor del mundo, con el respaldo de autoridades locales, comunidades educativas, empresas y organizaciones sociales.
La expansión ha sido especialmente notable en regiones de América, Europa, Oceanía y Asia, donde el mensaje de resiliencia resuena con diversas realidades.
Lo que hace singular a esta celebración es su capacidad de conectar con un público amplio. Incluye a personas que enfrentan desafíos de salud, crisis económicas, rupturas personales o fracasos profesionales. También se relaciona con deportistas, artistas y estudiantes que ven en la perseverancia un camino hacia sus objetivos. El lema “nunca rendirse” es universal, y en esa universalidad radica su fuerza.
Con el tiempo, se ha convertido en un punto de encuentro donde se valoran los esfuerzos silenciosos. Este día trasciende un ámbito específico, tocando todas las dimensiones humanas: emocional, social y espiritual.

Cada 18 de agosto, se realizan diversas actividades en espacios públicos, escuelas, empresas y plataformas digitales. Se organizan conferencias motivacionales, talleres de desarrollo personal, jornadas de reconocimiento a personas que han superado grandes dificultades y actos comunitarios que fusionan creatividad y optimismo.
En ciertas ciudades, la celebración incluye decoraciones temáticas, murales, exhibiciones deportivas o caminatas que conmemoran el valor de perseverar. En otras localidades, se llevan a cabo campañas en redes sociales que comparten testimonios de vida, mensajes alentadores e iniciativas colectivas que refuerzan la esperanza.
El componente digital ha sido fundamental para la expansión de esta jornada. Con un mismo lema, miles de usuarios comparten mensajes de motivación, videos y reflexiones personales, convirtiendo esta fecha en un fenómeno global. Así, se genera un movimiento que trasciende la celebración única y se proyecta a lo largo del año.