El Gobierno de Hungría anunció el jueves 3 de abril su decisión de no colaborar con la Corte Penal Internacional (CPI), según informó el ministro de Gobernación, Gerve Grijas, a través de un mensaje en Facebook.
El ministro destacó la conformidad del país con la comunidad internacional ante esta decisión.
La postura de Hungría se genera en el contexto de un conflicto con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, según datos de MTI.
Hungría responde a Netanyahu
El Gobierno ultranacionalista de Viktor Orbán invitó a Netanyahu a Budapest y afirmó que no iba a ejecutar la orden de detención alegando que había medidas en consideración.
Orbán, un cercano aliado de Netanyahu, calificó en su momento la orden de arresto como descarada y cínica.
Además, el Gobierno húngaro declaró que el tribunal con sede en La Haya está procesando a Netanyahu, dependiendo de que Israel actúe en defensa legítima ante los ataques de Hamas.
Contexto sobre la CPI
Hungría firmó el Estatuto de Roma en 1999 y lo ratificó en 2001 durante el primer mandato de Orbán como primer ministro, aunque no ha reconocido su jurisdicción.
Recientemente, tras las sanciones impuestas por Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump, la CPI ha enfrentado críticas, catalogada como una herramienta que contribuye al debilitamiento de los esfuerzos nacionales para mantener la seguridad exterior.
Desde su fundación en 2002, la Corte cuenta con 125 Estados miembros y se encarga de juzgar los crímenes más graves, como genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad, en casos donde los Estados no estén dispuestos o no puedan hacerlo.
La retirada de Hungría de la CPI refleja una tendencia en la que el país se alinea con posturas que desafían los principios del derecho internacional y de la comunidad global.