Rodolfo López Arellano, conocido como “El Cabo 30” o “El Solecito”, era un operador del Cártel de Sinaloa, originario del pueblo de San Miguel Topilejo.
La información fue proporcionada por Antonio Nieto, un experto en seguridad, quien lo identificó como uno de los principales generadores de violencia en la región.
En un ataque posterior, se informó que el incidente ocurrió en las calles Pedro Moreno y Tercero de Pedro Moreno, en la colonia zona rústica de San Miguel Topilejo.
Según las primeras investigaciones, varios hombres armados que se trasladaban en diferentes vehículos interceptaron a Rodolfo López, disparándole ocho veces: tres veces en el hombro izquierdo, dos en la espalda, una en el glúteo derecho y otra en la oreja derecha, según el medio mencionado.

Los atacantes huyeron de inmediato, mientras las autoridades intensificaron las investigaciones para esclarecer el suceso y sus implicaciones. Nacido en Baja California, Rodolfo López Arellano estaba vinculado al tráfico de heroína, fentanilo y metanfetaminas hacia Estados Unidos.
A pesar de sus actividades ilícitas, también se mencionó en informes de la Fiscalía del Distrito Sur de California, en el contexto de investigaciones transfronterizas sobre narcotráfico, destacando su participación en operaciones en la región de Tijuana, donde se registraron numerosos homicidios atribuibles a grupos criminales.
En 2024, su figura fue recuperada por Cessar Roman y su grupo Fuerza Nueva en un corrido titulado “El Cabo 30”, que lo presenta como un fuerte y temido criminal con control territorial. Se menciona que desde joven operaba con su propio grupo armado en zonas turísticas de Tijuana.

Su nombre también fue relacionado con un grupo de operadores ligados al Cártel, y se mencionaron otras figuras como “el 50”, “el 8”, “el 36” y “el 41”, todos identificados como integrantes de los cabos en la región.