Ciudad de México (AP) – La consolidación de una poderosa industria local se ha vuelto fundamental para protegerse ante las medidas proteccionistas implementadas por Washington. El Gobierno mexicano decidió respaldar el proyecto que involucra a las empresas privadas Megaflux y Dina, junto con universidades locales, para desarrollar el primer autobús eléctrico y competir con otros modelos asiáticos que se venden en el país.
La autoridad encargada de la fabricación de autobuses, Roberto Gottfried, anunció que se están elaborando 200 unidades del modelo “correcaminos”. La alcaldía del puerto turístico de Ensenada, en el estado de Baja California, adquirió 80 autobuses, cada uno con un costo estimado de 6.5 millones de pesos (aproximadamente 325,000 dólares).
El 70% de los componentes de estos autobuses son fabricados en México, incluido su motor. Sin embargo, las celdas de litio que alimentan las unidades son importadas desde China, precisó Gottfried. Cada autobús tiene capacidad para 60 pasajeros y una autonomía de hasta 385 kilómetros después de ser cargado durante dos horas.
El objetivo de este proyecto es impulsar la producción nacional y fomentar la innovación tecnológica en el sector. En el contexto de las políticas proteccionistas, el acuerdo firmado por Trump establece una tarifa del 10% sobre las importaciones de todos los países, con aranceles más altos que afectan a naciones como Japón, Taiwán y aquellos de la Unión Europea.
Tanto México como Canadá, que son socios comerciales en el T-MEC, han quedado exentos de este arancel general. A pesar del panorama adverso, Gottfried admitió que México posee una ventaja competitiva en términos de tamaño del mercado.
Con la proyección de que en 2024 la fabricación de estos autobuses alcanzará 3.9 millones de unidades, el Gobierno espera atraer inversiones por 277,000 millones de dólares con este plan. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha destacado que el autobús eléctrico representa no solo una innovación tecnológica, sino también una estrategia clave para el país.
Este nuevo enfoque busca fortalecer la industria local y garantizar la sostenibilidad en el futuro del transporte en México, en un contexto mundial cada vez más competitivo y demandante de soluciones innovadoras.