Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano
La figura de Zaqueo es especialmente significativa para el Papa Francisco, quien menciona esta historia en la catequesis del miércoles 2 de abril de 2025, durante la audiencia general. Zaqueo es un personaje que recuerda al Papa la situación de muchas personas que se sienten desesperadas. Jesús, al encontrarse con él, mostró un interés genuino y le hizo sentir visto y aceptado.
En su enseñanza, Francisco subraya que Jesús descendió a Jericó, una ciudad que está por debajo del nivel del mar y, según la cultura de la época, se consideraba un sitio de desprecio. El Papa señala que “Jesús sigue descendiendo a los infiernos de hoy”, refiriéndose a los lugares de conflicto, la violencia contra los inocentes y el sufrimiento de las madres que han perdido a sus hijos.
Zaqueo, describe Francisco, era un hombre perdido, un publicano que recaudaba impuestos para los romanos y cuya vida estaba marcada por el pecado. Sin embargo, a pesar de esto, la intervención de Jesús transformó su vida y su visión del mundo, mostrándole la posibilidad de redención.
La mirada de Jesús: compasión y no juicio
El Papa enfatiza que el mensaje de Jesús hacia Zaqueo no fue de desprecio, sino de misericordia y aceptación. Francisco recuerda que cada uno de nosotros tiene limitaciones y enfrenta luchas internas, lo que a veces nos lleva a sentirnos excluidos o marginados.
El Pontífice anima a las personas a encontrar valor y no vergüenza en su búsqueda de lo divino. Nos invita a tener la simplicidad de los niños y a no preocuparnos excesivamente por nuestra imagen al buscar la conexión con Dios, incluso si eso significa permanecer ocultos como Zaqueo detrás de las hojas de un árbol.
Bergoglio concluye animando a la audiencia a reflexionar sobre la alegría que Zaqueo experimentó al conocer a Jesús, enfatizando que Dios perdona a aquellos que, según nuestro juicio, podrían no merecerlo. “No perdáis la esperanza, especialmente cuando uno se siente marginado”, dice el Papa, instando a todos a cultivar un deseo sincero de ver a Jesús y dejarse encontrar por la misericordia de Dios.