Las palabras son el único lugar descrito como un paraíso, en medio de la ola de ataques aéreos lanzados contra los hutíes el 15 de marzo.
Se reportaron 53 muertes y numerosos heridos como consecuencia de estos bombardeos.
Desde el ataque, se ha incrementado el asalto a barcos mercantes, utilizando misiles, drones y pequeñas embarcaciones.
Las consecuencias de estas acciones serían graves, ya que se hundieron dos embarcaciones, una fue capturada y cuatro tripulantes perdieron la vida.
Al igual que Hamás y la milicia chiita Hezbolá, los hutíes tienen el respaldo del gobierno iraní, al que Estados Unidos ha intentado enviar un mensaje con los ataques del 15 de marzo.
“Los hutíes, respaldados por Irán, han disparado misiles contra aviones estadounidenses y amenazado a nuestras tropas y aliados”, afirmó el asesor de seguridad nacional de EE. UU., Michael Waltz.
La reacción del Pentágono fue inmediata, afirmando que estos ataques buscaban restaurar la libertad de navegación y disuadir a los grupos terroristas como los hutíes, que han realizado numerosos ataques a buques desde 2003.